Liderazgo colectivo para impulsar la integración entre cooperativas

20 años de articulación solidaria, tiempo del gran paso productivo.

Si no hay un cambio en la mirada del Estado hacia el emprendimiento de jóvenes, los discursos públicos – oficiales y muchas leyes que se han producido en los últimos años sobre empleo joven, no servirán para nada.

Carlos Acero, presidente ejecutivo de Confecoop ¿qué hechos importantes del sector cooperativo en lo que va de este siglo, permiten exigir al gobierno, para que acoja este modelo económico como nueva forma de hacer empresa?

En estos 20 años hay algunos hitos que vale la pena resaltar:

A nivel nacional:

  • El siglo pasado termina para el sector con la expedición de la Ley 454 sobre economía solidaria. El siglo 21 inicia con el desarrollo de esa ley y, en particular, de la nueva institucionalidad pública para el sector: Empieza a funcionar la Superintendencia de Economía Solidaria, se reorienta la función del Dansocial y se crea el Fogacoop.
  • El Acuerdo de Integración cooperativo (2001), que estableció las bases para el fortalecimiento sectorial, el surgimiento o consolidación de las asociaciones regionales y las federaciones sectoriales, e impulso los procesos de incidencia política.
  • La conformación del Proyecto cooperativo “Cooperación Verde”, con una visión de mediano y largo plazo, enfocada en la sostenibilidad social, económica y ambiental.
  • El crecimiento sostenido por 20 años consecutivos de los indicadores sociales (pasamos de 1.6 millones de asociados en 2000 a 6.359 en 2019) y económicos de las cooperativas colombianas, especialmente, las financieras y de ahorro y crédito, las de comercialización y las aseguradoras, incluso en los años en donde la economía, en general, presentó dificultades (2008/09 y 2017).

A nivel global:

  • El Plan para una Década Cooperativa acogido por la Alianza Cooperativa Internacional a nivel global en su asamblea mundial de 2012.
  • La superación de la cifra de Mil millones de asociados a cooperativas a nivel global, que pone al cooperativismo como el movimiento social y económico más grande y con mayor presencia en todo el mundo.
  • El reconocimiento del movimiento cooperativo como un órgano consultivo de la ONU.
  • La Declaración 193 de la OIT, sobre la Promoción de las Cooperativas.
  • El reconocimiento del movimiento cooperativo a nivel global como actor esencial en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000 – 2015) y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible – Agenda 2030.
  • Declaración de las Ideas y la Acción cooperativa como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, hecho por las Unesco en 2016.

¿Nadie puede negar que en el cooperativismo hay liderazgo, por eso existen las cooperativas, cómo va el liderazgo unificado al entorno de la organización cúpula que es Confecoop?

El cooperativismo como organización socio económica de base tiene como un factor de fortaleza el liderazgo colectivo, o sea la esencia del modelo cooperativo está en unir personas, recursos y esfuerzos, para avanzar todos hacia un propósito común. Ese es el fundamento del proceso de integración gremial de Confecoop, máxime que éste es un esquema confederado, lo que implica coordinación, complementariedad y subsidiariedad en sus propósitos, funciones y actividades.

Lo que hace viable y fuerte la integración es el desarrollo de ese modelo de manera propositiva y armónica. Es un proceso dinámico que se adapta a los cambios sociales y económicos del país y al entorno propio del movimiento. En estos momentos se avanza en una revisión del Acuerdo de Integración de 2001, para adecuarlo a las realidades de hoy y a los desafíos de los próximos años.

Consolidar ese proceso, fortalecerá a la Confederación y el sistema de integración cooperativo del país (asociaciones regionales y federaciones sectoriales) y promoverá la intercooperación o cooperación entre cooperativas, que es el reflejo más significativo de la integración. Todo ello nos dará mayor capacidad de incidencia social, económica y política, mayor cobertura territorial, ampliará la base social y nos llevará a la diversificación de actividades económicas atendidas por las cooperativas.

¿Qué es el liderazgo colectivo?

El liderazgo colectivo es la capacidad de un grupo de personas o de la sociedad de proponer, construir, fijarse y desarrollar propósitos y metas comunes-colectivas, de mediano y largo plazo que les permita trasformar sus realidades sociales, económicas, culturales, ambientales y políticas.
El liderazgo colectivo se construye con la sumatoria de muchos liderazgos individuales, es decir hay una agregación de valor de múltiples y diversos liderazgos individuales. No solamente se predica en el mundo cooperativo, sino que puede ser también un modelo al servicio de la sociedad. Justamente, en momentos como los que vivimos, lo que se requiere es un liderazgo colectivo, en la sociedad, la política, el Estado, la industria, a nivel global.

Seguramente somos una sociedad muy individualista, tenemos que seguir trabajando en una pedagogía de la cooperación y de la ayuda mutua. En Colombia hay muchos y muy buenos liderazgos individuales. Debemos procurar espacios de encuentro y convergencia para que se generen los escenarios públicos, colectivos, sociales de transformación que requiere el país para pensar en presente con mirada de futuro. A problemas nuevos, soluciones diferentes.
En el modelo cooperativo hay gente que hace cosas extraordinarias, que tiene su mirada puesta en el horizonte de la transformación social y la innovación en la gestión, en la economía, en el acceso a mercados nuevos, pero actúan solos. Debemos trabajar más en una pedagogía que nos lleve al liderazgo colectivo, que permita concretar estos liderazgos en acciones cooperativas de corto, mediano y largo plazo.

Se necesitan múltiples liderazgos cooperativos individuales, con esa visión socio empresarial de mediano y largo plazo, con capacidad y criterio para tomar decisiones de inversión y desarrollo que nos lleven a construir, por ejemplo, los nuevos consorcios o cooperativas de segundo grado para desarrollo de actividades relacionadas con la nueva economía o de nuevos tipos de cooperativas que está demandando la sociedad a raíz de toda esta crisis. Se requiere de la suma de esas voluntades políticas personales, institucionales y gremiales.
Seis millones de colombianos cooperativizados conforman una gran comunidad de usuarios de servicios de bienestar. Esta sola referencia debería ser el aliciente para actuar con pensamiento estratégico cooperativo.

Es decir, economías de escala que benefician con mejores costos y precios a dicha comunidad de intereses y a su entorno. Una visión social del desarrollo económico debe llevarnos a crear economía y oportunidades desde nuestro modelo social de gestión.
La crisis producida por la pandemia ha puesto a pensar diferente a mucha gente y mucha gente actuará en las próximas semanas y meses de manera diferente para crear o acceder a un trabajo, para producir y para consumir. Ahí está la oportunidad para las cooperativas y la economía social.

Colombia individualista

A diferencia de otros países, aquí nos han educado, desde la casa, para ser individualistas. Nos regimos por un supuesto axioma -que creo llego la hora de revaluar-, “sálvese quien pueda”. Ese paradigma riñe con el modelo de gestión cooperativo, con el proyecto de vida cooperativa, con la innovación en la gestión social del desarrollo que es la empresa cooperativa.

En este contexto, Carlos, porque no se hacen más negocios entre cooperativas, no hay esa integración económica entre las cooperativas, dirigentes del cooperativismo desde Ecosolidario están pidiendo que se haga.

Varias cosas se requieren:

1. Liderazgo individual que aporte y trascienda hacia lo colectivo.
2. Construir confianza para poder hacer desarrollar nuevas actividades económicas. Es el elemento fundamental que permite que nos unamos con otro u otros para avanzar en el desarrollo de una actividad económica toda vía más grande, diversa o novedosa, que la que podemos hacer de manera individual.
3. Pero la más importante: se necesita actuar. El verbo a conjugar es hacer. Hacer nuevas cooperativas, hacer desarrollo social y económico. Hacer empresas sociales sostenibles y prósperas.

Debemos hacer, hacer y hacer integración económica. No hay otro camino. Dejar la retórica y concretar procesos de intercooperación (locales, regionales y nacionales). Lo que se requiere es visión, decisión y acción. La integración no se pide, se hace.

Tenemos que trabajar muy fuerte porque en muchas ocasiones tenemos las oportunidades ahí, a la mano para avanzar hacia esos nuevos escenarios del desarrollo, pero no las concretamos.
Trabajar en la creación de confianza, paso seguido, construir y desarrollar proyectos y nuevos emprendimientos cooperativos, (Confecoop ha señalado 19 actividades en las que podría haber rápidamente acción cooperativa), eso nos llevará necesariamente a fortalecer los circuitos económicos o nuevos ecosistemas como llaman ahora. Para todo lo anterior, es fundamental que quienes toman decisiones, tengan claridad y estén convencidos que somos “empresarios sociales”, y por tanto, tomamos decisiones e invertimos recursos para crear empresas que transforman realidades.
Incluidas las cooperativas financieras y de ahorro y crédito, en el cooperativismo hay asociados y clientes. ¿Cuándo se movilizará esa base pasiva de asociados, que hace falta para el desarrollo del cooperativismo, esa base social está alejada de las cooperativas?

Ahí está la clave de la trasformación cooperativa en Colombia. Que la gente comprenda que el estar asociado a una cooperativa es un proyecto de vida. Es una forma diferente de actuar en la economía y en los mercados, de administrar sus finanzas personales, de ser consumidor ético y responsable, de crear empresas y de ser empresario, aunque no lo crea. Por eso nosotros insistimos mucho en 2 elementos:

1. Hay que hacer más pedagogía en las cooperativas de ahorro y crédito y que la gente comprenda la diferencia de ser clientes de un banco o asociado o dueño de una cooperativa de ahorro y crédito y en consecuencia se genere una cultura que haga valer esa diferencia. Un programa sectorial de educación económica y financiera cooperativa podría ser un paso poderoso en ese propósito.

2.Fundamental, que haya un desarrollo muy fuerte del cooperativismo de producción. En Colombia mucha gente no sabe que cualquier actividad económica puede hacerse a través de una cooperativa. Para la producción de bienes y servicios, para organizar el trabajo de las personas, para organizar el consumo de las personas y los hogares, para crea cadenas de valor logístico, para desarrollar actividades de la nueva economía.

Y en Colombia por muchas razones en los últimos 40 años, no ha habido promoción y fomento para este tipo de organizaciones, por las circunstancias del conflicto muchas cooperativas de producción en los territorios desaparecieron, y muchas veces cuando la gente quiere emprender un proyecto productivo no tiene como referencia la forma de empresa cooperativa.

Por eso de tiempo atrás le estamos proponiendo al gobierno y al Congreso de la República unos ajustes normativos, puede ir algunos de ellos en la Ley de Emprendimiento y otros en normas especiales, todos ellos encaminados a estimular, facilitar y consolidar cooperativas de estos tipos en todo el país.

¿Porqué no hacer cooperativismo por fuera de las cooperativas?

Una de las virtudes de la forma empresarial cooperativa es que no le pertenece a nadie en particular, no hay que pedir permiso para organizarse en cooperativas. Por eso, lo que se pide al Estado colombiano, al gobierno nacional y las administraciones locales es definir los lineamientos de política pública de fomento y fortalecimiento, que llamen la atención a las personas y que faciliten su desarrollo a través de formas cooperativas.

En la práctica, cuando las personas conocen el modelo avanzan en el proceso de capacitación, conformación y puesta en marcha del emprendimiento cooperativo, generalmente sin acompañamiento de nadie. Es la pura necesidad asociada a la autogestión y la capacidad emprendedora.
Ideal que haya un apoyo en materia de fomento y fortalecimiento por parte del Estado en sus diferentes niveles. Ideal también, y lo hemos propuesto varias veces en los últimos años, que pudiéramos constituir un fondo de fomento y asistencia técnica gremial con recursos del propio movimiento cooperativo para ese mismo propósito. Ideal, también, que las cooperativas de mayor desarrollo impulsen emprendimientos cooperativos de sus asociados o familias, a través de la transferencia de información, conocimiento, experiencia, capacitación y, cuando sea viable, financiación y acceso a mercado.

¿Cuándo uno va a un evento de cooperativismo, y oye hablar de tecnología, cree que está en el Silicon Valley de Colombia, pero en la práctica no se ve ¿qué pasa?

Toda creación o desarrollo de la tecnología debe estar el servicio del ser humano. La tecnología es un instrumento necesario para facilitar la vida, mejorar las condiciones de acceso o uso de los servicios, satisfacer las necesidades. Por supuesto, en la medida que evolucione la tecnología las organizaciones cooperativas deben acceder a ella, porque entre más simplifique los procesos a los asociados muy mucho mejor.

El modelo de empresa cooperativa tiene como fin resolver las necesidades y aspiraciones de las personas que se asocian y sus familias. La clave está en agilizar el servicio, acercar a la cooperativa al asociado. Que el asociado tenga a su cooperativa en la mano, en su móvil, en forma ágil, sencilla, oportuna. Estos avances están impulsando muy rápidamente a las cooperativas de plataforma y a las plataformas cooperativas.

Ya está probado Wilton, las plataformas cooperativas están funcionando hace 7 años, en diferentes partes el mundo y lo maravilloso es que, a diferencia de las plataformas colaborativas más conocidas, en las plataformas cooperativas, que son de propiedad de todos los usuarios, todos ganan y todos se benefician.

A manera de referencia, podemos mencionar casos interesantísimos en este campo como la plataforma de taxistas https://yellowcabsf.com en San Francisco, California; https://gratipay.com que provee apoyo e infraestructura para proyectos de código abierto, www.upandgo.coop , plataforma para contratos diarios de servicios generales; www.coopify.com en Denver, que es una plataforma de servicios laborales con énfasis en servicios de la economía del cuidado; www.platform.co.uk que es la plataforma del Banco Cooperativo del Reino Unido, o www.stocsy.com, que es una plataforma cooperativa canadiense distribuidora de imágenes; o www.smart.com una cooperativas de plataforma de Bélgica que agrupa alrededor de 100.000 gestores culturales.

Jóvenes y tecnología

Esta forma cooperativa relativamente nueva es un desarrollo empresarial muy poderoso, con un gran horizonte en los próximos años, que permitiría la inclusión de muchos jóvenes emprendedores. Desde Confecoop hemos estado promoviendo esta nueva forma cooperativa, muy atractiva entre los jóvenes y muy útil en estos momentos en que la pandemia obliga a revisar la operacionalidad de las actividades económicas y sociales, obligando a acercar al productor con el consumidor, al consumo de cercanías, a los mercados de proximidad, a la oferta alimentaria de nicho, entre otros

¿No cree, que esta opción es muy lejana, en estos gobiernos de hoy?

Si no hay un cambio en la mirada del Estado hacia el emprendimiento de jóvenes, los discursos públicos – oficiales y muchas leyes que se han producido en los últimos años sobre empleo joven no servirán para nada.

Igualmente, lo que se está viendo es que los jóvenes están desarrollando proyectos que obligan a repensar procesos, estructuras de financiamiento, marcos regulatorios, acceso a mercados, esquemas de comercialización y mercadeo. Están creando nueva economía, nueva empresa, nueva sociedad, nuevo consumo, nueva producción, nuevas monedas y se requiere nuevo desarrollo legal, entre ellos, el relacionado con las cooperativas.

Esta pandemia anticipo muchas cosas, el trabajo del futuro está basado en las personas, lo dice la OIT y lo reiteró Naciones Unidas. Tenemos que organizar a la gente para el trabajo, la producción y el consumo. De lo contrario es seguir haciendo más de lo miso. Por eso insistimos, a necesidades o problemas nuevos, soluciones diferentes.
Aquí hay que ver más alternativas y empoderar a las personas y a las comunidades para el desarrollo de emprendimientos productivos rentables de mediano y largo plazo, lo dicen los expertos los organismos multilaterales ¡pero, aquí como que no lo ven!

Por eso insistimos en la tesis del liderazgo colectivo, para ver si salimos de esta especie de remolino en el que al parecer estamos y pensar, por alguna vez en la vida, que tenemos que levantar la mirada para ver un horizonte común y compartido para este país y avanzar en la solución colectiva de esos problemas.

Por: Wilton- Rizzo- Ecosolidario