El manejo de crisis como herramienta fundamental en la planeación estratégica del sector cooperativo

Por Hugo Polania
Jefe comercial Conecta Financiera

La planeación estratégica es una herramienta esencial en la consecución de los objetivos de nuestras organizaciones, por lo tanto el que seamos capaces definir, implementar, medir y retroalimentar un Plan Estratégico nos permitirá ser adaptativos a los sucesos de nuestro ecosistema y así garantizar capacidad de respuesta a las crisis y sustentabilidad a largo plazo.
Michael Porter define la estrategia empresarial como la elección de los sectores en los que va a competir la organización y la forma en que va a entrar en ellos; la estrategia consiste en ser diferente, y esto significa elegir deliberadamente un conjunto de actividades diferenciales para prestar una combinación única de valor.

Básicamente es el conjunto de acciones que los directivos realizamos para alcanzar los objetivos planteados o por lo menos los que sean esenciales para nuestras organizaciones.
Situaciones como la que estamos viviendo hoy gracias a la pandemia del Covid 19, ponen en riesgo la continuidad de nuestras organizaciones y nos obligan a responder de manera inmediata, es por esto que es importante que desde nuestra planeación estratégica debemos asegurar el manejo de las crisis.

Las crisis pueden ser provocadas por una conmoción imprevista, como es el caso que vivimos hoy en día, en que la economía nacional y mundial han entrado en recesión debido a las medidas derivadas de la pandemia o saltos tecnológicos, etc. o pueden desarrollarse poco a poco como cambios en las tendencias de mercado, mínima renovación de la nuestra base de asociados, etc.
Jared Diamond, en su libro Crisis – Como reaccionan los países en los momentos decisivos, presenta una lista de 12 factores decisivos en el desenlace de las crisis, los cuales quiero extrapolar y plantear con ellos una hipótesis del manejo de crisis empresariales:

Estos doce factores pueden ser vistos como una metodología que permite garantizar que nuestras organizaciones respondan a nivel estratégico a situaciones de emergencia y puedan llevar a cabo un plan de acción disponiendo de los medios y canales adecuados, consideremos dichos factores:

  • Consenso de las directivas y colaboradores en que la organización se encuentra en una crisis. Si este reconocimiento no se produce no se puede hacer ningún progreso en la resolución del problema, este reconocimiento exige un grado de consenso organizacional.
    Aceptación de la responsabilidad grupal en la acción. No es suficiente con reconocer el problema, se requiere aceptar la responsabilidad, no solo de la organización sino de los individuos que hacen parte de ella o bien refugiarse en la autocompasión y alimentar la crisis.
  • Construcción de un cercado para acotar los problemas empresariales a los que hay que dar solución. Los equipos de trabajo deben identificar y delimitar el problema que hay que resolver, esto permite implementar cambios selectivos en estrategias, políticas y procesos, separando aquello que debe conservarse inalterado.
  • Obtención de la necesaria ayuda externa material y económica e incluso emocional de los diferentes elementos del ecosistema empresarial. El apoyo tiene que ver con el identificar la ayuda material, económica, de conocimiento que se requiere para solucionar el problema, que esta disponible en el ecosistema empresarial.
  • Adopción de la experiencia de otras organizaciones como modelo de resolución de problemas. Las organizaciones pueden modelar sus estrategias y modelos de gestión a semejanza de otras organizaciones que hayan sido exitosas en el manejo de crisis similares.
  • Identidad corporativa. Al igual que los individuos contamos con autoconfianza y fortalezas del ego, las organizaciones cuenta con una identidad corporativa, pero aquí no solo hacemos referencia a la manifestación física de nuestra marca, sino a que representa nuestra marca desde el punto de vista emocional para el mercado, apela a aquellas características que nos hacen únicos, que nos permite presentar una propuesta de valor diferenciadora, esas características que nos hacen sentir orgullosos de pertenecer a la organización.
  • Autoevaluación empresarial honesta. Es una actividad a veces dolorosa que parte de la evaluación de nuestras fortalezas y debilidades y esta autoevaluación debe ser consensuada con todos los niveles de la organización.
    Experiencia histórica en crisis anteriores. La importancia de estas experiencias explica porque las crisis suelen presentarse mas graves en organizaciones jóvenes. En caso de no contar con la experiencia requerida debe obtenerse ayuda externa.
  • Asunción de fracasos. No solo se debe tener la capacidad individual de tolerar las frustraciones, en cabeza especialmente de los líderes de la organización sino también la capacidad estratégica de tener alternativas al plan principal, en caso de que éste fracase. El fracaso debe ser parte de la planeación, bajo la perspectiva de como reaccionamos ante él. En otras palabras, crear resiliencia en el ambiente mediante la disminución de factores de riesgo en el ambiente.
  • Flexibilidad. Entendida como la capacidad de una organización para que su modelo de negocios responda eficazmente a un entorno competitivo, cambiante, al tiempo que mantienen su ventaja competitiva. La flexibilidad debe ser no solo estratégica sino estructural, productiva, laboral y financiera.
  • Valores centrales empresariales. Son las creencias vitales que sostiene la identidad empresarial, por ejemplo, los valores cooperativos, que entre otras cosas deberían solaparse con los valores de los individuos que integran la organización. Estos definen la estructura, actuación, principios éticos y cultura organizacional.
  • Ausencia de coacciones externas. El ultimo factor se refiere a estar o no limitado por problemas prácticos o responsabilidades, con esto nos referimos a la evaluación de factores externos, las amenazas y las oportunidades del medio. Específicamente el manejo y conocimiento de las amenazas nos permite implementar soluciones estratégicas que garanticen el óptimo aprovechamiento de las oportunidades.

El manejo de crisis es un elemento fundamental en la planeación estratégica, este artículo pretende presentar un enfoque que tiene como resultado identificar y analizar la realidad, para ser capaces de diseñar estrategias que permitan a nuestras organizaciones seguir desarrollándose y creciendo, aun en momentos de crisis.

Se requiere de un enfoque sistemático y holístico con el cual identifiquemos factores internos y externos, que nos permita utilizarlos como insumos para definir posibles estrategias, recursos necesarios y sus fuentes para determinar el direccionamiento estratégico adecuado para responder a una crisis.